Bienvenida de Juan Martín

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6 mar 2018

"Acúsome padre"

Fray Mocho

"Acúsome padre"


FrayMocho.jpgEra ella una mujer de la vida alegre, como se decía antiguamente, o una horizontal, como se dice hoy en que afrancesarse es la moda.

Inteligente, instruída lo bastante para llamar la atención, y narradora admirable, se podían pasar momentos agradabilísimos en su compañía.

Yo cultivaba su amistad aún cuando con ciertas reservas, dada mi posición social.

En mis frecuentes conversaciones con ella había notado su gran animadversión hacia los miembros del clero, hacia los pollerudos como los llamaba, y, una noche en que, en la mayor intimidad tomábamos una botella de cerveza en su modesto comedor, le averigüé las causas.

— Vea, me dijo, los aborrezco porque a uno de ellos le debo el no ser una mujer honrada... o mejor dicho, ser lo que soy! Y me refirió, poco más o menos, lo siguiente.

***

En 1872 tenía yo 13 años y era una pollita de las que ustedes llaman ricotonas ... no es por alabarme.
Mis padres gozaban de una posición no desahogada, pero sí mediana, querían hacer de mi una maestra de escuela y me tenían en un Colegio de Hermanas de Caridad situado en la parroquia de X... en que vivíamos y próximo a mi casa.

17 dic 2017

"Entre ellas"


Fabio Fiallo

"Entre ellas"


FabioFiallo.jpgA Manuel S. Pichardo

En la elegante alcoba de nuestras damas más hermosas y distinguidas, charlaban y reían cuatro amigas a la siguiente tarde de una noche de baile. Eran ellas: Clara de Peñafiel, Amalia Garcés de Monte Verde, la viudita Julia de Rioalto y Helena de Brabante.

Son las dos primeras tan conocidas en nuestro gran mundo, que incurría en delito de necedad quien intentara suministrar noticia alguna sobre el fastuoso tren de vida que ambas arrastran. No por su riqueza, sí por su hermosura, sí por su elegancia, sí por su talento, las rivaliza y aun algunas veces logra eclipsarlas la encantadora Julia. En cuanto a Helena de Brabante, si por joven no la conocéis, sin duda habréis escuchado ya el clarín que pregona su belleza y su gracia, y hasta su exquisita candidez a pesar del año cumplido que lleva de casada.

2 oct 2017

"El cornudo consolado"

Giovanni Boccaccio

"El cornudo consolado"


Boccaccio by Morghen.jpgPoco tiempo hace vivía en Perusa un riquísimo sujeto llamado Pedro Vinciolo, muy conocido por su afición a los placeres, pero tocado de indiferencia por los que las mujeres procuraban.

A fin de desechar del ánimo de sus compatriotas esas sospechas, por cierto muy fundadas, resolvió casarse, tomando por esposa a una señorita a propósito para conducirlo por la buena vía. Era joven, alta, robusta, ojos vivos, de pasiones ardientes, en una palabra, la complexión que necesitaba no un marido sino dos. Por desgracia suya, aquel a quien diera la mano de esposa estaba muy poco dispuesto a satisfacer los deseos naturales del matrimonio: sus gustos e inclinaciones lo alejaban de las mujeres, de suerte que tenía trato con la suya lo menos posible, y sólo para no infundirle sospechas sobre el vergonzoso vicio del que era apasionadísimo. Semejante conducta distaba mucho de contentar a la señora, la cual veíase instigada por su temperamento. Como no podía tachar de impotente a su marido, puesto que era vigoroso y se encontraba en la flor de la edad, sospechó de su depravación, lo que le causó un gran disgusto. Empezó reconviniéndolo y terminó por injuriarlo. Diariamente se renovaban los debates y la guerra en aquel matrimonio. Por último, viendo que todas aquellas pendencias no conducían a otra cosa que a alterar su salud, sin lograr reformar a su indigno consorte, resolvió castigarlo por su indiferencia.

20 sept 2017

"Fruta prohibida"

Fray Mocho


"Fruta prohibida"


FrayMocho.jpg
Y don Juan —este sujeto es un almacenero italiano con quien tengo alguna relación— le dijo, guiñando los ojos, a la pardita que de la gran casa vecina, va todos los días a la compra y que él ha tiempo festeja, regalándole ticholos y otras golosinas.

—Vea, si quiere que vamos al Escatin esta noche, escápese... yo le doy conque disfrazarse.. ¡Nos vamos a divertir!

Y a la respuesta afirmativa de la invitada, seducida por las dádivas contínuas, esperanzas de otras mayores y promesas de diversiones, siguió un papel de cinco nacionales nuevito y lindo.

***

Y un mundo de ilusiones envolvió a don Juan, mientras se ocupaba en desgorgojar un cajón de fideos picados.

¡Cómo se divertiría!

Ya le parecía sentir la música espeluznante del baile y verse prendido del talle gentil de la pardita, llorándole en la oreja sus súplicas amorosas.

9 sept 2017

"Doctor en medicina"

Geoffrey Chaucer


"Doctor en medicina"


Según Tito Livio, hubo una vez un caballero de gran honor y distinción, rico en amigos y muy acaudalado. El caballero tuvo de su esposa una única hija. Esta hermosa muchacha sobrepasaba a todas las demás en la perfección de su belleza, pues la Naturaleza la había moldeado con un cuidado especial como para pavonearse diciendo: «Mirad. Así es cómo yo, la Naturaleza, puede dar forma y color a una criatura viviente cuando me lo propongo. ¿Quién puede imitarme? Ni Pigmalión, aunque esculpiese, pintase, forjase y martillease eternamente, y me atrevo a decir que si Apeles y Zeuxis se atreviesen a intentar falsificarme, trabajarían en vano martilleando, forjando, pintando y esculpiendo. Pues nada menos que el Creador fue el que me nombró su Vicario General para dar forma y color a las criaturas terrenas exactamente como me plazca. Todas las cosas, tanto en luna menguante como en luna creciente, están a mi cuidado. No pido nada por mi trabajo, pues mi Maestro y yo estamos totalmente de acuerdo. Yo la hice para el culto de mi Maestro, del mismo modo que hago a mis otras criaturas en la forma y el color que sean.»

Esto es lo que me pareció que la Naturaleza me decía.

18 may 2015

CUENTOS: La Sirena.

"EMILIA PARDO BAZÁN"
 
 
(La Sirena)
 
 
Emilia Pardo Bazán
No es posible pintar el cuidado y desvelo con que la ratona madre atendió a su camada de ratoncillos. Gordos y lucios los crió, y alegres y vivarachos, y con un pelaje ceniciento tan brillante que daba gozo; y no queriendo dejar lo divino por lo humano, prodigó a sus vástagos avisos morales, sabios y rectos, y los puso en guardia contra las asechanzas y peligros del pícaro mundo. «Serán unos ratones de seso y buen juicio», decía para sí la ratona, al ver cuan atentamente la oían y cómo fruncían plácidamente el hociquillo en señal de gustosa aprobación.
 
Mas yo os contaré aquí, muy en secreto, que los ratoncillos se mostraban tan formales porque aún no habían asomado la cabeza fuera del agujero donde los agasajaba su mamá. Practicada en el tronco de un árbol la madriguera, los cobijaba a maravilla, y era abrigada en invierno y fresca en verano, mullida siempre, y tan oculta, que los chiquillos de la escuela ni sospechaban que allí habitase una familia ratonil.
 
Sin embargo, de los tres de la nidada, uno ya empezaba a desear sacar el hocico, a soñar con retozos, deportes y correteos por el verde prado que al pie del árbol se extendía alegre e incitante, esmaltado de varias flores y bullente de insectos, mariposas y reptiles. «Me gustaría por los gustares bajar ahí», pensaba el joven ratón, sin atreverse a decirlo en voz alta, de puro miedo, a su madre. Un día que se le escapó alguna señal de su deseo, la madre exclamó trémula de espanto: «Ni en broma lo digas, criatura. Si no quieres que me disguste mucho, no vuelvas a hablar de salir al prado».
 
¿Creeréis que la prohibición le quitó al ratoncillo las ganas? ¡Bah! Ya sabéis que las prohibiciones son espuela del antojo. No atreviéndose a bajar aún el antojadizo, se pasaba las horas muertas mirando al prado deleitable. ¡Qué bueno sería trotar por entre aquella hierba suave y perfumada! ¡Qué simpático remojarse en el limpio arroyuelo que bañaba de aljófar las raíces de sauces y mimbreras! ¡Qué divertido dar caza a los viboreznos y lagartijas que...

11 may 2015

CUENTOS: El Ángel de los niños.

"CUENTOS POPULARES"
 
 
(El Ángel de los niños)
 
 
Cuenta una leyenda que a un angelito que estaba en el cielo, le tocó su turno de nacer como niño y le dijo un día a Dios:
 
- Me dicen que me vas a enviar mañana a la tierra.
 
¿Pero, cómo vivir? tan pequeño e indefenso como soy.
 
- Entre muchos ángeles escogí uno para tí, que te está esperando y que te cuidará.
 
- Pero dime, aquí en el cielo no hago más que cantar y sonreír, eso basta para ser feliz.
 
- Tu ángel te cantará, te sonreirá todos los días y tú sentirás su amor y serás feliz.               
 
-¿Y cómo entender lo que la gente me habla, si no conozco el extraño idioma que hablan los hombres?
 
- Tu ángel te dirá las palabras más dulces y más tiernas que puedas escuchar y con mucha paciencia y con cariño te...

9 may 2015

CUENTO: A quién debe darse crédito.

"JUAN VALERA"
 
 
(A Quién debe darse Crédito)
 
 
(Cuentos y chascarrillos andaluces)
 
 

Juan Valera.jpgLlamaron a la puerta.
 
El mismo tío Pedro salió a abrir y se encontró cara a cara con su compadre Vicentico.
 
-Buenos días, compadre.
 
¿Qué buen viento le trae a usted por aquí?

¿Qué se le ofrece a usted?

-Pues nada...
 
confío en su amistad de usted...
 
    y espero...
 
-Desembuche usted, compadre.
 
-La verdad, yo he podado los olivos, tengo en mi olivar lo menos cinco cargas de leña que quiero traerme a casa y...

3 may 2015

CUENTOS: El Flautista de Hamelin.

"HERMANOS GRIMM"
 
 
(El Flautista de Hamelin)
 
 
Hermanos GrimmHabía una vez...
 
...Una pequeña ciudad al norte de Alemania, llamada Hamelin.   Su paisaje era placentero y su belleza era exaltada por las riberas de un río ancho y profundo que surcaba por allí. Y sus habitantes se enorgullecían de vivir en un lugar tan apacible y pintoresco.
 
Pero... un día, la ciudad se vio atacada por una terrible plaga: ¡Hamelin estaba lleno de ratas!
 
Había tantas y tantas que se atrevían a desafiar a los perros, perseguían a los gatos, sus enemigos de toda la vida; se subían a las cunas para morder a los niños allí dormidos y hasta robaban enteros los quesos de las despensas para luego comérselos, sin dejar una miguita. ¡Ah!, y además... Metían los hocicos en todas las comidas, husmeaban en los cucharones de los guisos que estaban preparando los cocineros, roían las ropas domingueras de la gente, practicaban agujeros en los costales de harina y en los barriles de sardinas saladas,  y hasta pretendían trepas por las anchas faldas de las charlatanas mujeres reunidas en la plaza, ahogando las voces de las pobres asustadas con sus agudos y desafinados chillidos.
 
¡La vida en Hamelin se estaba tornando insoportable!
 
...Pero llegó un día en que el pueblo se hartó de esta situación. Y todos, en masa,  fueron a congregarse frente al Ayuntamiento.
 
¡Qué exaltados estaban todos!
 
No hubo manera de calmar los ánimos de los allí reunidos.
 
-¡Abajo el alcalde! - gritaban unos. 
 
-¡Ese hombre es un pelele! - decían otros.
 
-¡Que  los del Ayuntamiento nos den una solución! - exigían los de más allá.
 
Con las mujeres la cosa era peor.
 
- Pero, ¿qué se creen? - vociferaban -. ¡Busquen el modo de librarnos de la plaga de las ratas! ¡O  hallan el remedio de terminar con esta situación o los arrastraremos por las calles! ¡Así lo haremos, como hay Dios!
 
Al oír tales amenazas, el alcalde y los concejales quedaron consternados y temblando de miedo.
 
¿Qué hacer?
 
Una larga hora estuvieron sentados en el salón de la alcaldía discurriendo en la forma de lograr atacar a las ratas. Se sentían tan preocupados, que...

29 abr 2015

CUENTOS: El Dinero Llovido del Cielo.

"HERMANOS GRIMM"
 
(El Dinero Llovido del Cielo)
 
 
 
Hermanos Grimm
Había una vez una niña que era huérfana y vivía en tan extremada pobreza que no tenía ni cuarto ni cama donde dormir, no poseyendo más que el vestido que cubría su cuerpo y un pedacito de pan que le había dado un alma caritativa; pero era muy buena y muy piadosa.
 
Como se veía abandonada de todos, se puso en camino, confiando en Dios.
 
A los pocos pasos encontró un pobre que le dijo:
-¡Si me pudieras dar algo de comer, porque tengo tanta hambre!...     
 
Y ella le dio todo su pan diciéndole.
 
-Dios te ayude.
 
Y continuó andando.
 
Poco después encontró un niño que lloraba, diciendo:
-Tengo frío en la cabeza, dame algo para cubrirme. Se quitó su gorro y se lo dio.  
 
Un poco más allá vio otro que estaba medio helado porque no tenía jubón y le dio el suyo; otro por último le pidió su saya y se la dio también.
 
Siendo ya de noche llegó a un bosque, donde halló otro niño que le pidió la camisa.     
 
La caritativa niña pensó para sí: -La noche es muy oscura, nadie me verá, bien puedo darle mi camisa.
 
Y se la dio también.
 
Ya no le quedaba nada que dar. Pero en ese mismo instante comenzaron a caer las estrellas del cielo y al llegar a la tierra se volvían hermosas monedas de oro y plata, y aunque se había quitado la camisa se encontró con otra enteramente nueva y de tela mucho más fina. Reunió todo el dinero y quedó rica para toda su vida.
 

27 abr 2015

LITERATURA: Médium.

"PÍO  BAROJA"
  

(Médium)
 
  

Pío Baroja
Soy un hombre intranquilo, nervioso, muy nervioso; pero no estoy loco, como dicen los médicos que me han reconocido. He analizado todo, he profundizado todo, y vivo intranquilo. ¿Por qué? No lo he sabido todavía.
 
Desde hace tiempo duermo mucho, con un sueño sin ensueño; al menos, cuando me despierto, no recuerdo si he soñado; pero debo soñar; no comprendo por qué se me figura que debo soñar. A no ser que esté soñando ahora cuando hablo; pero duermo mucho; una prueba clara de que no estoy loco.
 
La médula mía está vibrando siempre, y los ojos de mi espíritu no hacen más que contemplar una cosa desconocida, una cosa gris que se agita con ritmo al compás de las pulsaciones de las arterias en mi cerebro.
 
Pero mi cerebro no piensa, y, sin embargo, está en tensión; podría pensar, pero no piensa... ¡Ah! ¿Os sonreís, dudáis de mi palabra? Pues bien, sí. Lo habéis adivinado. Hay un espíritu que vibra dentro de mi alma. Os lo contaré:
 
Es hermosa la infancia, ¿verdad? Para mí, el tiempo más horroroso de la vida. Yo tenía, cuando era niño, un amigo; se llamaba Román Hudson; su padre era inglés, y su madre, española.
 
Le conocí en el Instituto. Era...

25 abr 2015

CUENTOS: Al Otro Lado de la Pared.

"AMBROSE BIERCE"
 
 
(Al Otro Lado de la Pared)
 
 
Ambrose Bierce-1.jpgHace muchos años, cuando iba de Hong Kong a Nueva York pasé una semana en San Francisco. Hacía mucho tiempo que no había estado en esa ciudad y durante todo aquel periodo mis negocios en Oriente habían prosperado más de lo que esperaba. Como era rico, podía permitirme volver a mi país para restablecer la amistad con los compañeros de juventud que aún vivían y me recordaban con afecto. El más importante para mí era Mohum Dampier, un antiguo amigo del colegio con quien había mantenido correspondencia irregular hasta que dejamos de escribirnos, cosa muy normal entre hombres. Es fácil darse cuenta de que la escasa disposición a redactar una sencilla carta de tono social está en razón del cuadrado de la distancia entre el destinatario y el remitente. Se trata, simple y llanamente, de una ley.

Recordaba a Dampier como un compañero, fuerte y bien parecido, con gustos semejantes a los míos, que odiaba trabajar y mostraba una señalada indiferencia hacia muchas de las cuestiones que suelen preocupar a la gente; entre ellas la riqueza, de la que, sin embargo, disponía por herencia en cantidad suficiente como para no echar nada en falta. En su familia, una de las más aristocráticas y conocidas del país, se consideraba un orgullo que ninguno de sus miembros se hubiera dedicado al comercio o a la política, o hubiera recibido distinción alguna. Mohum era un poco sentimental y su carácter supersticioso lo hacía inclinarse al estudio de temas relacionados con el ocultismo. Afortunadamente gozaba de una buena salud mental que lo protegía contra creencias extravagantes y peligrosas. Sus incursiones en el campo de lo sobrenatural se mantenían dentro de la región conocida y considerada como certeza.
 
La noche que lo visité había tormenta. El invierno californiano estaba en su apogeo: una lluvia incesante regaba las calles desiertas y, al ser empujada por irregulares ráfagas de viento, se precipitaba contra las casas con una fuerza increíble. El cochero encontró el lugar, una zona residencial escasamente poblada cerca de la playa, con...

16 abr 2015

CUENTOS: El Marido Confesor.

"GIOVANNI VOCCACCIO"
 
 
(El Marido Confesor)
 
 
 
Giovanni BoccaccioHubo, en otra época, en Rímini, un comerciante, muy rico en tierras y en metálico, con mujer bonita y de primaverales años, que se volvió en extremo celoso. ¿Cuál era el motivo? No tenía otro sino que amaba hasta la locura a su mujer, encontrándola perfectamente bonita y bien hecha, y como el anhelo de ella era agradarle, se imaginaba que trataba, a la par, de agradar a los demás, ya que todos la hallaban amable y no cesaban de prodigar elogios a su belleza. Idea original, que sólo podía salir de un cerebro estrecho y enfermizo. Hostigado incesantemente por sus celos, no la perdía un instante de vista; de suerte que aquella infortunada era vigilada con más ahínco que lo son algunos criminales sentenciados a la última pena. Para ella no había ni bodas, ni festines, ni paseos: sólo le era permitido ir a la iglesia los días de gran solemnidad, pasando todo el tiempo en su casa, sin tener libertad de asomar la cabeza a las ventanas de la calle, bajo ningún pretexto. En una palabra, su situación era de las más desdichadas, y la soportaba con tanta mayor impaciencia cuanto que no tenía cosa que reprocharse. Nada más capaz de conducirnos al mal que la torcida opinión que se haya formado de nosotros. Así, pues, aquella mujer, viéndose, sin motivo alguno, mártir de los celos de su marido, creyó que no sería un crimen mayor si estaba celoso con fundamento. Mas ¿cómo obrar para vengarse de la injuria hecha a su discreción? Las ventanas permanecían continuamente cerradas, y el celoso se...


11 abr 2015

CUENTOS: El Revolver.

 
"EMILIA PARDO BAZÁN"
 
(El Revolver)
 
 
Emilia Pardo Bazán
En un acceso de confianza, de esos que provoca la familiaridad y convivencia de los balnearios, la enferma del corazón me refirió su mal, con todos los detalles de sofocaciones, violentas palpitaciones, vértigos, síncopes, colapsos, en que se ve llegar la última hora...

Mientras hablaba, la miraba yo atentamente.

Era una mujer como de treinta y cinco a treinta y seis años, estropeada por el padecimiento; al menos tal creí, aunque, prolongado el examen, empecé a suponer que hubiese algo más allá de lo físico en su ruina.

Hablaba y se expresaba, en efecto, como quien ha sufrido mucho, y yo sé que los males del cuerpo, generalmente, cuando no son de inminente gravedad, no bastan para producir ese marasmo, ese radical abatimiento.

Y notando cómo las anchas hojas de los plátanos, tocadas de carmín por la mano artística del otoño, caían a tierra majestuosamente y quedaban extendidas cual manos cortadas, le hice observar, para arrancar confidencias, lo pasajero de todo, la melancolía del tránsito de las cosas...
 
-Nada es nada -me contestó, comprendiendo instantáneamente que, no una curiosidad, sino una compasión, llamaba a las puertas de su espíritu-. Nada es nada..., a no ser que nosotros mismos convirtamos ese nada en algo. Ojalá lo viésemos todo, siempre, con el sentimiento ligero, aunque triste, que nos produce la caída de ese follaje sobre la arena.
 
El encendimiento enfermo de sus mejillas se avivó, y entonces me di cuenta de que habría sido muy hermosa, aunque estuviese su hermosura borrada y barrida, lo mismo que las tintas de un cuadro fino, al cual se le pasa el algodón impregnado de alcohol. Su pelo rubio y sedeño mostraba rastros de ceniza, canas precoces... Sus facciones habíanse marchitado; la tez, sobre todo, revelaba esas alteraciones de la sangre que son...

9 abr 2015

CUENTOS: Causa y sin razón de los Celos.

 
"ROBERTO ARLT"
 
(Causa y sin razón de los Celos)
 
 
Roberto ArltHay buenos muchachitos, con metejones de primera agua, que le amargan la vida a sus respectivas novias promoviendo tempestades de celos, que son realmente tormentas en vasos de agua, con lluvias de lágrimas y truenos de recriminaciones.
 
Generalmente las mujeres son menos celosas que los hombres. Y si son inteligentes, aun cuando sean celosas, se cuidan muy bien de descubrir tal sentimiento, porque saben que la exposición de semejante debilidad las entrega atadas de pies y manos al fulano que les sorbió el seso. De cualquier manera; el sentimiento de los celos es digno de estudio, no por los disgustos que provoca, sino por lo que revela en cuanto a psicología individual.                         
 
Puede establecerse esta regla: Cuanto menos mujeres ha tratado un individuo, más celoso es.
 
La novedad del sentimiento amoroso conturba, casi asusta, y  trastorna la...

6 abr 2015

CUENTOS: Navidad en los Andes.

 
"CIRO ALEGRÍA"
 
 
(Navidad en los Andes)
 
 
Ciro Alegría en AlbaLearning Audi9olibros y Libros Gratis
Marcabal Grande, hacienda de mi familia, queda en una de las postreras estribaciones de los Andes, lindando con el río Marañón. Compónenla cerros enhiestos y valles profundos. Las frías alturas azulean de rocas desnudas. Las faldas y llanadas propicias verdean de sembríos, donde hay gente que labre, pues lo demás es soledad de naturaleza silvestre. En los valles aroman el café, el cacao y otros cultivos tropicales, a retazos, porque luego triunfa el bosque salvaje. La casa hacienda, antañona construcción de paredes calizas y tejas rojas, álzase en una falda, entre eucaliptos y muros de piedra, acequias espejeantes y un huerto y un jardín y sembrados y pastizales. A unas cuadras de la casa, canta su júbilo de aguas claras una quebrada y a otras tantas, diseña su melancolía de tumbas un panteón. Moteando la amplitud de la tierra, cerca, lejos, humean los bohíos de los peones. El viento, incansable transeúnte andino, es como...

4 abr 2015

CUENTOS: El maniquí

 
"VICENTE BLASCO IBAÑEZ"
 
 
(El maniquí)
 
 
Vicente Blasco Ibañez
Nueve años habían transcurrido desde que Luis Santurce se separó de su mujer. Después la había visto envuelta en sedas y tules en el fondo de elegante carruaje, pasando ante él como un relámpago de belleza, o la había adivinado desde el paraíso del Real, allá abajo, en un palco, rodeada de señores que se disputaban el murmurar algo a su oído para hacer gala de una intimidad sonriente.
 
           Estos encuentros removían en él todo el sedimento de la pasada ira: había huido siempre de su mujer como enfermo que teme el recrudecimiento de sus dolencias, y sin embargo, ahora iba a su encuentro, a verla y hablarla en aquel hotel de la Castellana, cuyo lujo insolente era el testimonio de su deshonra.
 
Los rudos movimientos del coche de alquiler parecían hacer saltar los...
 

3 abr 2015

CUENTOS: El abuelo y el nieto.

"HERMANOS GRIMM"
 
(El abuelo y el nieto)
 
Hermanos GrimmHabía una vez un pobre muy viejo que no veía apenas, tenía el oído muy torpe y le temblaban las rodillas. Cuando estaba a la mesa, apenas podía sostener su cuchara, dejaba caer la copa en el mantel, y aun algunas veces escapar la baba. La mujer de su hijo y su mismo hijo estaban muy disgustados con él, hasta que, por último, le dejaron en un rincón de un cuarto, donde le llevaban su escasa comida en un plato viejo de barro. El anciano lloraba con frecuencia y...

2 abr 2015

CUENTOS: El amor asesinado.

"EMILIA PARDO BAZAN"
 
 
(El Amor Asesinado)
 
Emilia Pardo BazánNunca podrá decirse que la infeliz Eva omitió ningún medio lícito de zafarse de aquel tunantuelo de Amor, que la perseguía sin dejarle punto de reposo.
 
Empezó poniendo tierra en medio, viajando para romper el hechizo que sujeta al alma a los lugares donde por primera vez se nos aparece el Amor. Precaución inútil, tiempo perdido; pues el pícaro rapaz se subió a la zaga del coche, se agazapó bajo los asientos del tren, más adelante se...