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8 ago 2016

"Senos. Senos de viuda"

"Ramón Gómez de la Serna."


("Senos. Senos de viuda")


Ramón Gómez de la Serna-1928.jpgLos senos de viuda se abren en la negrura profundamente blancos. Parece que habían de ser blancos y negros, o el uno blanco y el otro negro, o los dos con aureolas y pintas negras; pero son blancos, Dlancos como lo blanco es blanco y lo negro es negro.

       Sobre todo, el primer día que los enseñan de nuevo es como si fuesen adúlteras, y el descubrimiento que hacen de ellos hace que tiemblen ellas y sus nuevos esposos o sus amantes. En medio de la gran libertad de que son dueñas, parecen facilitar lo prohibido. El cadáver a lo lejos intenta levantarse y araña en la caja, porque quisiera evitarlo, porque lo ha visto, porque es lo que menos ha podido evitar, porque sorprender esa primera vez es lo último con bastante fuerza para resucitarle un mohiento, sólo un momento, un momento después del que muere definitivamente, y entonces los senos de la viuda se quedan cínicos y permitidos para siempre.

20 may 2016

LITERATURA: "Alma callejera".

"Eduardo Wilde"


("Alma callejera")



No puedo dormir; mi alma se sale de mi cuerpo y se va a la calle semi-oscura y húmeda, donde los faroles de gas parecen jaulas aburridas, que encierran canarios moribundos ardiendo.

Mi alma va topando las paredes de trecho en trecho o cayendo en su vuelo incierto, sobre las veredas, como la sombra de un pájaro ciego.

Mi alma huida marcha escondiéndose como si tuviera un paquete de intenciones ocultas debajo del brazo, o como si fuera una criada mercenaria que llevara un niño recién nacido a dejarlo clandestinamente en una puerta.

10 mar 2016

Literatura: "Senos. Las criadas"

"Ramón Gómez de la Serna"


("Senos. Las criadas")



Ramón Gómez de la Serna-1928.jpgLos senos de las criadas son senos que dan origen a sentimientos sordos y enconados.

Son como animales domésticos, que corren por la casa, que andan sueltos por ella y la alegran un poco.

Eso que es visible, una urbanidad y una política hipócrita hace como que no lo ve. Animan la mañana sobre todo, y dan a la casa más ambiente casero, más sabor humano.

      Parece que cantan en la criada de otra manera que canta su boca, y son la gracia rústica de su trajín. Son senos silvestres y retozones.

Son como la cebolla que condimenta e aire de la casa, la cebolla humana y sen sual, la cebolla barata.

Sobre todo el empaque que tiene la casa se destaca el que son verdaderamente, indudablemente senos de mujer. Las señoras de la casa evitarían que se viese eso, pero no pueden. Es demasiado elocuente su presencia y tiene derechos más fuertes que todo el señorío Que domina aún el mundo. Su rebeldía es manifiesta y no puede menos de admitirse teniéndose que tragar la pildora la señora. Los señoritos y el señoríos ven demasiado, y a veces los buscan, aunque son senos ingratos y sucios, de una imaginación roma, senos que no comprenden, senos descarados que abusan de su condescendencia sombría o que sufren el vilipendio del hombre más espantosamente desleal que es el señorito que niega a la luz del día sus cosas de la sombra.

 (Revista “Flirt” de Madrid, 16 de febrero de 1922)